Mozambique: El pánico por el robo de penes provoca 60 linchamientos en un mes
Durante el último mes, alrededor de 60 personas han sido asesinadas en Mozambique tras ser acusadas de brujería. Turbas han linchado a individuos basándose en el rumor de que pueden encoger o robar penes con una mirada, un toque o un apretón de manos.
El pánico comenzó el 18 de abril en la provincia de Cabo Delgado y se ha extendido por todo Mozambique. Entre las víctimas de los linchamientos hay dos profesores, un enfermero, un policía y un funcionario del gobierno. Los médicos no han encontrado a ninguna víctima real con un pene “encogido” o robado. Varios hombres acudieron a los hospitales con quejas motivadas por el pánico, pero los exámenes médicos confirmaron que estaban físicamente sanos. La policía ha arrestado a varios cientos de alborotadores. El gobierno, encabezado por el presidente Daniel Chapo, declaró oficialmente que tales robos son imposibles.
El robo de penes es un rumor nuevo para Mozambique, aunque acusaciones similares de brujería tienen paralelismos históricos. Durante la caza de brujas en la Europa medieval, la gente también creía que las brujas podían robar penes, como se menciona en el tratado del siglo 15 “Malleus Maleficarum”.
Mozambique ha experimentado pánicos masivos antes. Durante los brotes de cólera, los lugareños mataron a trabajadores médicos, creyendo que estaban propagando intencionalmente la enfermedad a través del suministro de agua. Esto se deriva de una profunda desconfianza hacia las élites: los pobres creen que las autoridades y los ricos quieren destruirlos.
Los antropólogos modernos relacionan el pánico actual con una crisis social. Los jóvenes africanos están atrapados en un período de “espera”. Debido al desempleo masivo, los hombres jóvenes no pueden encontrar trabajo, formar familias y convertirse en hombres adultos plenamente reconocidos. Los rumores sobre el robo de genitales reflejan simbólicamente este miedo a la castración social: el sentimiento de que una élite corrupta los está despojando de su futuro y su masculinidad. Las protestas juveniles que recorrieron el país desde noviembre de 2024 hasta marzo de 2025 por el desempleo y las elecciones amañadas resaltan la escala de esta tensión social.
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