Uno de cada tres candidatos LGBT en Estados Unidos recibió amenazas de muerte en internet, según un nuevo informe
Un nuevo informe, Threats on the Trail , muestra que las amenazas y el acoso se han convertido en parte de las campañas de muchos candidatos LGBT visibles en Estados Unidos. Según el estudio de Victory Institute y Loyola Marymount University, uno de cada tres candidatos encuestados recibió amenazas de muerte en internet, y uno de cada siete las sufrió en persona.
El informe se basa en una encuesta a 215 candidatos LGBT que se presentaron a elecciones entre 2023 y 2025. Los encuestados procedían de 42 estados, Puerto Rico y Washington, D.C., y competían en distintos niveles, desde juntas escolares hasta cargos más altos. Victory Institute publicó las principales conclusiones el 28 de abril de 2026, y un medio especializado informó sobre el estudio el 6 de mayo.
Los autores subrayan que no se trata solo de comentarios hostiles. Casi dos tercios de los participantes denunciaron odio o acoso en persona durante la campaña, y casi ocho de cada diez lo encontraron en plataformas digitales. Algunos candidatos describieron doxxing, amenazas contra familiares, daños a la propiedad, ataques en redes sociales y mensajes hostiles alrededor de actos públicos.
El miedo aparece incluso antes de que empiece la campaña. Casi nueve de cada diez candidatos dijeron que presentarse abiertamente podía aumentar el riesgo de acoso o ataque, y alrededor de cuatro de cada cinco temían violencia física. El informe señala que los riesgos eran más altos para candidatos transgénero, no binarios y otros no cisgénero, para candidatos de minorías raciales y para quienes se presentaban en distritos suburbanos, rurales o de tendencia republicana.
Las consecuencias afectan no solo a la seguridad, sino también a la forma de hacer campaña. Más de la mitad de los candidatos cambió dónde o cómo hacía campaña. Después de amenazas y acoso, el 28% evitó el puerta a puerta y el 27% limitó su actividad en redes sociales. Para las campañas locales esto es especialmente importante, porque el contacto directo a menudo sustituye la publicidad cara y ayuda a los candidatos sin grandes presupuestos a seguir siendo visibles.
El aspecto financiero agrava el problema. La seguridad privada o las medidas adicionales pueden reducir el riesgo, pero el informe indica que menos de uno de cada diez candidatos podía pagar esa protección. El mismo medio cita el caso de Joanna Whaley, una candidata transgénero de Michigan, que dijo al medio que la seguridad se convirtió en el mayor gasto de su campaña.
El coste psicológico también fue considerable. Casi dos tercios de los candidatos dijeron que los ataques y amenazas perjudicaron su salud mental, y uno de cada diez describió el impacto como grave. Un participante afirmó que tuvo que buscar ayuda psicológica y que todavía tiene trastorno de estrés postraumático tras los últimos siete años en política.
El contexto más amplio hace que estos datos sean menos sorprendentes. El Williams Institute de la Facultad de Derecho de UCLA informó anteriormente, con datos federales de Estados Unidos, de que las personas LGBT tienen más probabilidades de sufrir victimización violenta que las personas no LGBT. El nuevo informe muestra cómo ese riesgo puede intensificarse en la política pública, donde la identidad del candidato se vuelve parte de una campaña visible.
Victory Institute extrae una conclusión práctica: el apoyo a candidatos debe incluir no solo formación de campaña, sino también planificación de seguridad, apoyo psicológico y recursos accesibles para quienes no tienen grandes donantes o redes personales. Para los autores del informe, no se trata solo de proteger a individuos. También es una cuestión de representación: cuando las amenazas empujan a candidatos fuera de las carreras o los obligan a limitar su participación pública, los votantes tienen menos opciones.
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