Tras el ataque al Orgullo LGBT de Berlín, Merz calificó las «malas bromas» de parte de la violencia
El canciller alemán Friedrich Merz afirmó el 26 de julio, durante un servicio conmemorativo en la iglesia protestante de Santa María de Berlín, que la intolerancia, la discriminación y las «malas bromas» forman parte de la violencia contra las personas LGBT. Habló un día después del ataque cerca del Orgullo berlinés Christopher Street Day (CSD), que dejó una mujer muerta y 29 personas heridas.
En el texto del discurso publicado por el Gobierno alemán , Merz se dirigió a la comunidad queer: «La intolerancia, la exclusión, la discriminación, los comentarios estúpidos y las malas bromas ya forman parte de esa violencia». El canciller también aseguró que las instituciones estatales harían todo lo permitido por el Estado de derecho para proteger la libertad del país y de la sociedad.
En el discurso publicado, Merz no calificó las «malas bromas» como causa del ataque ni las contrapuso a su presunta motivación islamista. La frase formaba parte de una intervención más amplia sobre la hostilidad hacia las personas LGBT; antes y después de ella, el canciller habló del propio ataque, de la responsabilidad de los autores y de las medidas de seguridad.
El ataque ocurrió hacia las 22:00 del 25 de julio en el parque Tiergarten de Berlín, cerca del recinto del CSD. Según informó Tagesschau , el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, describió lo ocurrido como un presunto atentado terrorista islamista, y la Fiscalía Federal asumió la investigación. El vínculo directo con el CSD aún no se había establecido de forma concluyente, aunque las autoridades lo consideraban probable.
Las autoridades identificaron como sospechoso al ciudadano alemán Abdul Ballout, de 21 años. Más tarde, el 26 de julio, la policía lo abatió durante un intento de detención; según los agentes, corrió hacia ellos con un objeto punzante. Según la Fiscalía General de Berlín , en mayo fue condenado conforme al derecho penal juvenil a un año y diez meses de prisión por preparar un grave acto de violencia contra la seguridad del Estado y por infringir una prohibición de la Ley de Asociaciones. La sentencia no era firme. El tribunal consideró probado que había intentado unirse al Estado Islámico y publicado propaganda prohibida. Las comunicaciones oficiales vinculan la presunta motivación con el extremismo islamista, no con la pertenencia del sospechoso al islam como religión.