«La lente de la eternidad» — Libro de Janet Mason sobre Berenice Abbott, arte y amor queer
Una memoria híbrida sobre la fotógrafa Berenice Abbott y la crítica Elizabeth McCausland.

El 26 de agosto de 2026, la editorial estadounidense Resource Publications, sello de Wipf and Stock Publishers, publicó en inglés la obra The Lens of Eternity: Queer Love from Two Pandemics. Su autora es la escritora, ensayista y poeta estadounidense Janet Mason.
Residente en Filadelfia, Janet Mason cuenta con una sólida trayectoria en la exploración de la memoria queer, la emancipación femenina y la ética del cuidado. Su libro autobiográfico Tea Leaves: A Memoir of Mothers and Daughters (2012) fue galardonado con el Goldie Award y seleccionado por la American Library Association para su lista Over the Rainbow. Asimismo, ha publicado novelas como THEY: A Biblical Tale of Secret Genders, The Unicorn, The Mystery, Loving Artemis y Cinnamon, recibiendo varias nominaciones al prestigioso premio Pushcart. Además de su labor literaria, ejerce la docencia e impulsa el activismo en favor del veganismo y los derechos de los animales.
La nueva publicación se estructura como una memoria híbrida que conjuga la reflexión personal con la historia del arte y la investigación biográfica. El eje histórico reconstruye la vida de la fotógrafa modernista Berenice Abbott (1898–1991) y su convivencia durante tres décadas con la historiadora y crítica de arte Elizabeth McCausland (1899–1965). Abbott, quien sobrevivió a la gripe española de 1918–1920 en el Greenwich Village neoyorquino, residió en París durante la década de 1920. Tras iniciarse como asistente de cuarto oscuro de Man Ray, retrató a figuras insignes del modernismo literario y el círculo sáfico parisino, entre ellas Djuna Barnes, Sylvia Beach y James Joyce. Fue además quien rescató y custodió el archivo fotográfico de Eugène Atget sobre el París decimonónico, asegurando su inclusión en el canon internacional. De vuelta en Estados Unidos, colaboró con McCausland en el emblemático proyecto Changing New York, donde las fotografías urbanas de Abbott dialogaban con los ensayos de McCausland.
Mason entrelaza esta cronología con sus propias vivencias durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19 en 2020, junto a su compañera Barbara. El libro establece puentes entre dos crisis sanitarias separadas por un siglo, mostrando cómo la fragilidad ante la enfermedad refuerza el compromiso afectivo y la introspección. Mason reivindica especialmente la figura de Elizabeth McCausland, cuyos lúcidos análisis sobre el realismo social quedaron a menudo invisibilizados tras el renombre de su pareja.
Un aporte fundamental de la obra es su mirada sobre las relaciones lésbicas duraderas. Mason profundiza en los acuerdos diarios, el perdón, el cuidado recíproco durante la enfermedad y la vejez compartida bajo la mirada de un entorno heteronormativo. Al entrelazar documentos de archivo con detalles de la vida cotidiana en cuarentena —desde paseos solitarios hasta la transición hacia una dieta vegetal—, la autora rinde tributo a la resiliencia comunitaria y a la fuerza perdurable del amor queer.






